Si no hay soluciones a corto plazo para los trabajadores, avanzaremos con un plan de lucha en la región. Como vengo diciendo en las últimas semanas, basta. Se agotaron los plazos y las excusas. Es tiempo de exigir que se cumplan los compromisos asumidos entre las operadoras y el gobierno provincial. Son acuerdos firmados que todavía no se traducen en resultados.
Durante el encuentro con Ávila abordamos temas críticos. Le compartí lo que fue la Asamblea General que nuestro gremio llevó adelante el viernes pasado en Pico Truncado, una muestra clara de acompañamiento, organización y decisión de los trabajadores frente a la situación que atraviesa la actividad.
En ese mismo marco de reclamos, le comenté que uno de los casos más relevantes de nueva exploración e inversión que todavía no cuenta con definiciones ni avances es el proyecto piloto en Sur Río Deseado Este. presentado el año pasado por el gobierno provincial junto a la canadiense SurCana Energy, en asociación con Alianza Petrolera Argentina, el plan incluyó recorridos en terreno con el gobernador y el ministro de Energía, definiciones políticas y aval técnico. Sin embargo, el proyecto sigue estancado.
La inversión de esta etapa exploratoria supera los 20 millones de dólares, con proyección de escalamiento según los resultados. Se trata de reactivar un yacimiento con más de 20 años de inactividad. El desarrollo del Macizo del Deseado no puede seguir en estado declarativo; tiene que traducirse en actividad real y en una nueva base productiva para la provincia. Es momento de pasar a la ejecución.
La falta de avances en este proyecto se repite en otras áreas de la provincia y responde al mismo patrón de incumplimientos. El problema de fondo es que los compromisos asumidos no se están ejecutando en los yacimientos.
En octubre de 2024, el Ministerio de Energía autorizó la cesión de las áreas Koluel Kaike – El Valle y Piedra Clavada, que estaban en manos de Pan American Energy, a Crown Point, mediante la Resolución N° 072/24, ratificada luego por el Decreto provincial del 10 de octubre de 2024. La empresa asumió el compromiso de invertir u$s 41,5 millones hasta 2026 en producción de petróleo y gas. A eso se sumaba un programa contingente con perforación de diez nuevos pozos y otras tareas por u$s 90,8 millones adicionales. Ese nivel de actividad no se materializó.
En paralelo, PAE comunicó que iba a sostener su operación en Cerro Dragón con un plan cercano a los u$s 90 millones, incluyendo 22 pozos de desarrollo, 25 intervenciones y un pozo exploratorio en Meseta Cerón Chico, con posibilidad de escalar a 35 pozos productores e inyectores. También planteó la continuidad en la provincia con una reorientación de inversiones hacia los activos en operación. Hoy esa escala de inversión y actividad no se verifica en los pozos ni en las áreas. Tampoco avanzó la exploración en la zona de Meseta Cerón Chico en los términos anunciados. El plan presentado en 2024 sigue sin ejecutarse.
En el último encuentro entre operadoras y autoridades provinciales se plantearon incentivos concretos, reducción de regalías atadas a producción y esquemas para reactivar. El desarrollo de áreas con potencial como la formación D-129 en la Cuenca del Golfo San Jorge es central. El no convencional no se agota en Palermo Aike; hay otras formaciones con potencial que deben desarrollarse.
En los pliegos de licitación y en los contratos de concesión firmados por las operadoras que asumieron las áreas que dejó YPF se comprometieron inversiones por más de 1.259 millones de dólares, 22 perforaciones anuales, 154 intervenciones de workover y más de 1.200 tareas de pulling por año. El objetivo era incrementar la producción en un 25% en el corto plazo.
A más de 140 días de la toma de posesión de muchas de esas áreas, ese nivel de actividad no aparece. La realidad operativa es directa: equipos que no subieron, contratos sin activación y trabajadores sin tareas.
Por eso volvemos a plantear lo mismo desde hace meses. Necesitamos los planes de inversión de las operadoras, los programas de perforación por yacimiento, el plan de abandono y remediación de YPF y los planes del Ministerio de Energía y Minería de la Provincia para este año y los próximos, además de autoridades de aplicación y control más presentes.
Los datos de producción muestran con claridad lo que está pasando. En 2023 la producción diaria promedio era de 129.000 metros cúbicos. Al cierre de 2025 cayó a 117.000 m³. Son 12.000 m³ diarios menos en dos años, una caída equivalente a la producción de una cuenca mediana. En el segundo semestre de 2025 la producción mensual perforó el piso de los 10.000 m³. La tendencia dejó de ser gradual y pasó a ser abrupta.
Esto ocurre con precios internacionales altos y con un esquema nacional que, en teoría, mejora la ecuación económica del negocio. Con estos números no hay recuperación sin un cambio inmediato en el nivel de actividad.
Nuestra posición es clara. Actuamos con responsabilidad, sosteniendo la paz social y poniendo el cuerpo. Si las operadoras no están en condiciones de cumplir y reactivar la actividad, tienen que dar un paso al costado. Nadie las obligó a venir. Lo dije en la Asamblea y lo sostengo.
Las puertas de Ramón Santos están abiertas para quienes quieran invertir de verdad. Y para los que vienen a aprovecharse, sin invertir ni comprometerse, también están abiertas.
Las operadoras no recibieron áreas vacías. Recibieron yacimientos en producción, con equipos funcionando y una estructura que los trabajadores sostuvieron en condiciones muy complejas. Ese esfuerzo no va a ser unilateral y se terminó la paciencia.
Exigimos la inmediata apertura de paritarias. No se puede hablar de reactivación sin discutir salarios y condiciones de trabajo. La recomposición tiene que estar a la altura de la realidad que atraviesan los trabajadores.



